jueves, 22 de octubre de 2015

Miradas

Creo que a veces nos centramos demasiado en educar a nuestros hijos... o mejor dicho, a que eduquen a nuestros hijos fuera de casa, sin darnos cuenta de que donde realmente se están formando es  en casa, en su casa.
El pasado Domingo, Sara por iniciativa propia, me hizo las camas, y me sorprendió la verdad, le dije que estaba genial y le pregunte quien la había enseñado, la respuesta de ella fue contundente
- tú mamá, te miraba mientras las hacias.
Mientras tú creías que yo no estaba mirando, yo vi que:
Pegaste con un imán mi dibujo al refrigerador, por eso de inmediato quise hace otro.
Le diste de comer a un gatito sin hogar, entonces entendí que a los animales hay que tratarlos con amor y respeto.
Preparaste mi pastel favorito especialmente para mi, así me di cuenta que los pequeños detalles ocultan mucho sentido.
Fuiste a visitar a tu amigo enfermo, y entonces entendí que las personas deben cuidarse mutuamente.
No niegas la ayuda a los necesitados, y comprendí que si tienes tiempo y dinero, hay que ayudar a aquellos que no lo tienen.
Tratas con mucho cuidado nuestra casa y a todos los que vivimos aquí, y entendí que cada persona debe cuidar lo que tiene y lo que quiere.
Incluso cuando te sientes mal, continúas cumpliendo con tus obligaciones, y me di cuenta de lo que significa la responsabilidad.
A veces no pudiste contener las lágrimas, y entendí que en la vida hay tristeza y dolor, y llorar es normal.
Nunca dejas de cuidar de mí , y yo quise cumplir todas tus expectativas y hacer todo lo posible para que te sientas orgulloso de mí.

Mientras tú creías que yo no estaba mirando, aprendía de ti la vida. Tomé tu ejemplo y traté de ser como tú. En lo más profundo de mi alma estaba un pequeño adulto que se decía a sí mismo: "Queridos padres, gracias por todo lo que he visto mientras creían que yo no estaba mirando".



Fuente: Mary Rita Schilke Korazan

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