miércoles, 6 de agosto de 2014

¿Por qué?

¿Qué porqué este blog?
Pues porque estoy cansada de leer siempre lo mismo...  lo maravilloso que es mi hijo, y lo fantástica que es nuestra vida junto a el.
Os puedo asegurar que en las 37 semanas de gestación de mis gemelas, ¡nunca!, ni tan solo un segundo, deseé que mis hijas fueran discapacitadas, mas bien, todo lo contrario, siempre me las imaginaba perfectas.
Pensé que serían altas, rubias, con los ojos azules, cuerpazos de infarto y una inteligencia superior a la media. 
Todo eso a pesar que tanto su padre como yo somos de estatura normal con ojos y pelo castaños; pero bueno, 
¿Quién no tiene algún antepasado con características nórdicas a pesar de no haber salido nunca de España?.
Todos queremos hijos perfectos, es por eso que no comprendo estos blogs en los que todo el mundo da gracias a Dios por su hijo discapacitado, afirmando en ellos que es el mayor regalo que han podido recibir.
 Yo lloré el día que recibí la noticia de que mis dos hijas tenían autismo. Y lloré mucho... ¡¡Muchísimo!!.
 Lo hice con amargura por lo que nos acababa de ocurrir; lloré por lo que les había estado pasando, y yo no darme cuenta y lloré aun más, pensando en el mañana, en cuando yo ya no estuviera.
Lloré, como creo que lo haría cualquier madre: de pena, de dolor, de impotencia, pero por supuesto, núnca de alegría por haber tenido la "suerte" de tener unas hijas "especiales" y convertirnos "de repente" en "padres especiales"
Para mi, mis hijas son un regalo. Es cierto lo son, pero no pienso dejar de gritar al mundo entero, que quiero que sean normales, que no acepto su discapacidad por muy maravillosa que otros la vean.
Yo quiero que me abracen, que me besen, que me miren a los ojos y me digan ¡te quiero mamá!.
Quiero verlas correr por el parque, quiero verlas reír y llorar, pelearse entre ellas y con los demás, que me pidan todo lo que ven por la tele ¡quiero que vean la tele! y reñirles por pegarse a la pantalla. Quiero poder comer en restaurantes, ver una película entera en el cine, poder hacer cola para pedir un menú en Burguer King. ¡Quiero que sean normales! ¡Quiero vivir!
Es por eso, por lo que nace este blog, para escribir la realidad. Mejor o peor, pero la realidad, sin tapujos, sin verguenza, sin temor a ser juzgados. Quiero que me hableís , quiero contestaros, quiero ayudaros y que me ayudeis, porque si, sin más, sólo porque si, porque se puede: ¡se puede salir del autismo!
Porque si una de mis hijas pudo hacerlo, ¿Porqué no va a poder hacerlo la otra?. 
Porque si una de mis hijas pudo, ¿Porqué no va a hacerlo el tuyo?.
Hagámoslo y hagámoslo juntos, juntos podremos; si no curarlos, al menos, ayudarlos a vivir mejor.


Por esto nace este blog.

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